Los libros de superación personal y autoayuda

Lamentablemente, hoy por hoy, no es una práctica cotidiana la lectura y menos de obras literarias, voluminosas y hasta complejas, por las circunstancias distractoras de la tecnología moderna, ya conocidas...

  • Selva Morey Ríos
  • Docente principal de la Facultad de Ciencias de la Educación y Humanidades de la UNAP
  • selvamorey@hotmail.com

Alrededor de 1960 nació un movimiento literario y manifestación artística que se extendió por la década de 1970, mostrando al mundo el potencial que América Latina tenía para dar el boom literario; que puso a los ojos del mundo la unidad simbólica compacta de la lengua castellana a través de escritores que traspasaron las fronteras nacionales. Así, los pueblos de habla hispana descubrieron en la temática del boom un reflejo de sus propias vivencias y experiencias. Fue una época brillante de reconocimiento mundial de nuestra literatura, dejando de ser, el continente, un elemento secundario en el ajedrez mundial para situarse en primera plana.

Tal como ocurriera con el fenómeno literario, con la fuerza de su aparición y el interés de su temática generalizada, a inicios del nuevo milenio, surgió con similar fuerza e interés masivo, obras que propiciaban una mirada al interior del ser humano y el análisis de conductas sociales que son determinantes para el éxito personal y profesional: los libros de superación personal y autoayuda. No relatan mundos imaginarios como los del boom latinoamericano; no muestran siquiera relatos vivenciales de protagonistas irreales. Su temática siempre versó en el descubrimiento del propio ser individual y social; de cómo sus actitudes lo ayudan a prosperar, o lo destruyen en el intento de avanzar y conquistar desde una cercanía amistosa, hasta un exitoso logro profesional.

Unos títulos son más populares que otros, porque además, en una eclosión de publicaciones tal, estos deben ser llamativos y originales, para incentivar la curiosidad e instar a la lectura, como “Quién se ha comido mi queso” por Spencer Johnson M.D., que nos ilustra acerca de cómo adaptarnos a un mundo en constante cambio; o, “La vaca” del Dr. Camilo Cruz, que enseña cómo triunfar en la vida y confrontar nuestro conformismo y mediocridad. Otros libros de gran popularidad por el número de ventas son sin duda “La inteligencia emocional” de Daniel Goleman, quien rechaza los conceptos convencionales de la inteligencia y la fiabilidad que se obtiene en los test sobre el cociente intelectual, que se ha vendido aproximadamente cinco millones de copias en todo el mundo y ha sido traducido a cuarenta idiomas; y, “Tus zonas erróneas” de Wayne Dyer, quien dice cómo escapar de los pensamientos negativos y tomar el control de tu vida, y da una serie de razones que hacen pensar que esas emociones no te llevarán a ningún lado, bueno sí, a la depresión. El récord mundial de su venta es alrededor de 35 millones de copias por todo el mundo.

Hacia fines de 2015, “El secreto” y “La ley de atracción” de Rhonda Byrne, y Esther y Jerry Hicks, respectivamente, fueron los libros más vendidos y leídos; aquel es una adaptación de este último y ambos afirman que a medida que pensamos y sentimos, una frecuencia correspondiente se envía al universo que nos atrae de nuevos eventos y si los pensamientos son positivos dan resultados positivos; obviamente, ocurre lo contrario con los pensamientos negativos. En sucinto análisis podría decirse que esta temática explícita de enseñanza de lo positivo nace del empoderamiento personal con el cerebro, órgano rector de donde deviene, según sea el caso, lo mejor y lo peor del ser humano. No es una novedad entonces, que la neurología, especialidad médica que estudia la estructura, función y desarrollo del sistema nervioso y muscular, cuyo protagonista es el cerebro humano, se haya incluido de manera importante en el currículo escolar.

Sin embargo, antes de esta época de profusa literatura de elevación personal y profesional, se consumía obras literarias, novelas, que a través de sus interesantes argumentos, se mostraban los valores o defectos de los seres humanos, lo mismo que ahora, con la moderna literatura transaccional; pero, aparte de saborear una historia con diversos matices vivenciales, la interesante trama de sus protagonistas, los conflictos y desenlaces, la fluida expresión castiza de nuestra lengua, había que analizar las situaciones de la trama para reconocer el mensaje de interés personal; entonces se grababa en la psiquis las enseñanzas de la obra a manera de una moraleja o lección de vida.

Lamentablemente, hoy por hoy, no es una práctica cotidiana la lectura y menos de obras literarias, voluminosas y hasta complejas, por las circunstancias distractoras de la tecnología moderna, ya conocidas. Entonces, es necesaria la literatura explícita y directa hacia los requerimientos individuales por razón de superación tanto personal como profesional. El uso de un lenguaje directo al lector sobre sus posibles defectos y cómo corregirlos resulta ser mucho más efectivo para motivar una inversión de tiempo en la lectura y apoyarlo prontamente en la corrección de las deficiencias que advierte en su actuación personal o laboral. Una especie de receta de conducción personal con la facilidad y la rapidez de un servicio “delivery”, sin desestimar, por supuesto, el valor de la voluntad para el cambio y mejoramiento, de este esfuerzo individual.